
Qué tiene una canción que suena y, de repente, te transporta. Sientes eso que alguna vez sentiste, pero que ya no está. Nostalgia es lo que a veces decimos para ponerle un nombre, pero bien sabemos que una cosa es decirla y otra muy distinta sentirla.
En medio de una tarde en este rincón caribeño, con una suave brisa que trae ese ligero sabor a sal y recuerda que el mar está ahí al lado, me comía una paleta de maracuyá y disfrutaba de la compañía de mi mujer y mis hijos cuando sentí rasgar el fondo de la tarde unas notas de acordeón. Bien podría decir que se entusiasmó la memoria mía.
Ese preludio, esa cortina cascabeleante que solo Colacho Mendoza podía ejecutar. Y luego unos pitos dulces que enamoran al oído como el cantar de un sinsonte. Me trasladaron a una edad casi embrionaria con el sabor en la boca de arepita e’ dulce y anís. Allí, en medio de familiares y amigos, compartíamos sin celulares ni redes sociales. No hacía falta más. Niños corriendo por entre la gente, guayaba agria partida con sal que iba de mano en mano, al final del salón una disputa a voz viva entre el tío liberal y el tío godo, unas costeñitas perladas de agua junto a las patas de las sillas y, al fondo, el acordeón y la voz de Oñate sosteniendo la tarde y dándole forma a esa tradición que, para mí, siempre ha significado ser Caribe.
Hoy esas tardes ya no se repiten de la misma manera. Este siglo nos ha traído grandes avances tecnológicos, pero la nostalgia por aquellas tardes sigue ahí. Otros tiempos pasarán, lo sé, pero unas notas de acordeón siempre encontrarán el camino de regreso.
Hay notas, hay intros que son el preludio de lo que está por venir. ¿Quién no identifica Sin medir distancias con una sola nota? ¿O Fantasía? ¿O Momentos de amor? Son pinceladas que dejan entrever el inmenso paisaje que está por aparecer. Como ese nubarrón que anuncia una fuerte tormenta. O igual que aquella noche llena de estrellas que, desde entonces, llevo en mi mente. En que te dejé ver mi vida, siempre e’ la misma manera. Pa’ que sean todas las noches, como fue la noche aquella.