La vida es,
a veces,
como una mañana fresca de octubre,
como la caricia de una mano,
como una sonrisa devuelta.
Una cercanía que nace
y una melancolía que cierra.

Una celebración es excusa
para un doble abrazo,
para un traspié de honestidad,
para una risa cómplice.
Una mirada que asiente
y una palabra que brota.

El almuerzo de los remeros, de Pierre-Auguste Renoir
Pierre-Auguste Renoir, El almuerzo de los remeros, 1880–1881