La vida es,
a veces,
como una mañana fresca de octubre,
como la caricia de una mano,
como una sonrisa devuelta.
Una cercanía que nace
y una melancolía que cierra.
Una celebración es excusa
para un doble abrazo,
para un traspié de honestidad,
para una risa cómplice.
Una mirada que asiente
y una palabra que brota.
