
Ça va?
– Hola, me llamo Simón y te haré la entrevista, ¿te parece bien aquí? – Sí —contestó Nico con algo de reserva. Tomó asiento. Bajo la mesa, sus manos frías se buscaron y se entreveraron, como si quisieran hacerse invisibles. Se preparó para lo que parecía un regalo envuelto. Lo esperó tanto que ahora le daba miedo romper el papel. La entrevista empezó así, como empiezan las cosas importantes cuando uno tiene trece años. Una pregunta simple y un silencio grande. Yo estaba a un lado, en la misma mesa, con las manos sobre la madera, quietas y visibles, como quien acompaña sin estorbar. ...
