
El apellido de Aristóteles
Son las nueve de la noche. Unas migas dispersas por la mesa quedan como evidencia del crimen gastronómico. Los vasos perlados de agua dejan pequeños charcos. Entre ellos se mueven las manos y se refle…

Son las nueve de la noche. Unas migas dispersas por la mesa quedan como evidencia del crimen gastronómico. Los vasos perlados de agua dejan pequeños charcos. Entre ellos se mueven las manos y se refle…

“Papi, el sonido ese… me pone la piel de gallina”. Así me describe Elena la sensación que le produce el roce de la pala contra el suelo al levantar la arena y volcarla en la carretilla. Le digo que es…

En estos tiempos de reuniones remotas, virtuales y telepáticas, el encuentro fugaz y no estructurado del pasillo se vuelve un sorbo de agua fresca bajo el sol del mediodía: breve, inesperado, pero cap…