
El apellido de Aristóteles
Son las nueve de la noche. Unas migas dispersas por la mesa quedan como evidencia del crimen gastronómico. Los vasos perlados de agua dejan pequeños charcos. Entre ellos se mueven las manos y se refle…

Son las nueve de la noche. Unas migas dispersas por la mesa quedan como evidencia del crimen gastronómico. Los vasos perlados de agua dejan pequeños charcos. Entre ellos se mueven las manos y se refle…

La cosa es fácil. O eso creemos. A veces no lo vemos. Todos estamos en esta vida por primera vez. La felicidad se conjuga en plural. El conocimiento te consuela al darte un lugar en el mundo. Cómo lo…

El aroma que se escapa del perejil macerado en el mortero —que si hablara, diría que está tumbado al sol en una pradera húmeda, entre pasto recién cortado y tierra mojada — es una de esas sensaciones…

Hay cosas en la vida que parecen cada vez más raras, casi de otro tiempo. En estos días de hijos únicos o hijos perrunos, de familias dispersas y agendas saturadas, pocos se dan el lujo de experimenta…

Más implacable que la contabilidad fiscal es la que llevan mis hijos cada vez que hay pizza: una contabilidad minuciosa, casi ritual, de cuántos pedazos ha comido cada quien. Para que nadie, nadie , c…