
Una tarde de junio
Eran las cuatro y cincuenta y uno de la tarde. Una de esas tardes en las que, en otro momento, nos habríamos quedado en casa. El cielo estaba nublado y el aire tenía ese olor espeso de cuando parece q…

Eran las cuatro y cincuenta y uno de la tarde. Una de esas tardes en las que, en otro momento, nos habríamos quedado en casa. El cielo estaba nublado y el aire tenía ese olor espeso de cuando parece q…