
Recordando a Holden
Recordar a Holden Caulfield es volver a ese rebelde melancólico que, en la adolescencia, ansía un amanecer distinto. Uno cree entonces que lo que falla es el mundo, que todo está mal puesto, que los adultos son falsos y que la vida debería ser otra cosa. Con el tiempo —y quizá ya al final del libro – Holden intuye que esa añoranza es, en buena parte, baldía. No porque sea falsa, sino porque no apunta a un gran cambio épico, sino a algo más simple. ...
