<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/">
  <channel>
    <title>Nostalgia on Andres Marrugo</title>
    <link>https://andresmarrugo.net/es/tags/nostalgia/</link>
    <description>Recent content in Nostalgia on Andres Marrugo</description>
    <generator>Hugo</generator>
    <language>es-CO</language>
    <lastBuildDate>Mon, 13 Jul 2026 14:23:30 +0000</lastBuildDate>
    <atom:link href="https://andresmarrugo.net/es/tags/nostalgia/atom.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <item>
      <title>Igual que aquella noche</title>
      <link>https://andresmarrugo.net/es/blog/2026/07/13/igual-que-aquella-noche/</link>
      <pubDate>Mon, 13 Jul 2026 14:23:30 +0000</pubDate>
      <guid>https://andresmarrugo.net/es/blog/2026/07/13/igual-que-aquella-noche/</guid>
      <description>&lt;figure&gt;
&lt;img src=&#34;cover.jpeg&#34; alt=&#34;&#34; loading=&#34;lazy&#34;&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;p&gt;Qué tiene una canción que suena y, de repente, te transporta. Sientes eso que alguna vez sentiste, pero que ya no está. Nostalgia es lo que a veces decimos para ponerle un nombre, pero bien sabemos que una cosa es decirla y otra muy distinta sentirla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En medio de una tarde en este rincón caribeño, con una suave brisa que trae ese ligero sabor a sal y recuerda que el mar está ahí al lado, me comía una paleta de maracuyá y disfrutaba de la compañía de mi mujer y mis hijos cuando sentí rasgar el fondo de la tarde unas notas de acordeón. Bien podría decir que se entusiasmó la memoria mía.&lt;/p&gt;</description>
    </item>
    <item>
      <title>Una bola de certeza</title>
      <link>https://andresmarrugo.net/es/blog/2025/08/05/una-bola-de-certeza/</link>
      <pubDate>Tue, 05 Aug 2025 03:32:15 +0000</pubDate>
      <guid>https://andresmarrugo.net/es/blog/2025/08/05/una-bola-de-certeza/</guid>
      <description>&lt;figure&gt;
&lt;img src=&#34;cover.jpeg&#34; alt=&#34;&#34; loading=&#34;lazy&#34;&gt;
&lt;/figure&gt;
&lt;p&gt;Venir una tarde de domingo, como hoy – lluviosa y húmeda – a Crepes, es una escena que bien conocemos: predecible, agradable y, sobre todo, familiar. Entre la multitud de sabores, los nuevos lanzamientos, los clásicos de vainilla, chocolate y fresa… pero no, hay muchos más: brownie, crocante, pistacho, frutos rojos. Y aun así, ese carrusel de tentaciones abre la pregunta de si arriesgarnos, de si probar algo distinto. Pero en la cercanía de lo conocido, de lo seguro, en la memoria del sabor que evoca recuerdos, está el mismo sabor de siempre: choco Rochelle.&lt;/p&gt;</description>
    </item>
  </channel>
</rss>
