
Un café balanceado
El ritual sencillo de un café, la paciencia de hacerlo bien. Un café es una excusa para el encuentro. Ese que preparo yo mismo, que muelo y elaboro al punto de lo que le gusta a mi paladar — y al de ella, que no es poca cosa. Ese café no es fácil, pero ciertamente placentero. Y no es fácil porque requiere balance entre el cuerpo que tanto me gusta y la ligereza que ella busca. La verdadera armonía del encuentro. Alcanzar ese equilibrio es un arte, la melodía que un buen maestro aspira a dominar. ...