
Sin cita previa
Photo by Petr Magera on Unsplash En estos tiempos de reuniones remotas, virtuales y telepáticas, el encuentro fugaz y no estructurado del pasillo se vuelve un sorbo de agua fresca bajo el sol del mediodía: breve, inesperado, pero capaz de saciar la sed —sobre todo la del espíritu. Vas caminando, cruzas una mirada, y ya sabes que lo mínimo será un saludo. Pero a veces, el saludo se estira, se enrosca, se convierte en recordatorio, y ese en pequeña discusión. Se avanza la causa, sí, pero más que nada se desnuda el carácter de quien, en otros espacios, vestiría formalidad como escudo. ...