Ecos compartidos

Ecos compartidos

Un viaje de arena en plena calle: estorba el paso, pero enciende la conversación. “Papi, el sonido ese… me pone la piel de gallina”. Así me describe Elena la sensación que le produce el roce de la pala contra el suelo al levantar la arena y volcarla en la carretilla. Le digo que es parecido a cuando alguien hace rechinar las uñas sobre una superficie — y lo curioso es que con solo pensarlo evocamos los dos esa misma corriente de escalofrío, un estremecimiento que nace en la nuca y baja despacio por la espalda. ...

10 de septiembre de 2025 · 2 min · Andres Marrugo
Cuando entiendes que tú eres el juguete

Cuando entiendes que tú eres el juguete

A veces, un sábado por la tarde, después del almuerzo, cuando la pesadez de un pescadito frito con patacones y el sopor del calor nos sujetan como una fuerza callada e inexorable, esa especie de imán invisible que convierte el sofá en destino inevitable, ellos aparecen con sus reclamos luminosos: juguemos Uno, bájame el Monopolio. Peticiones que parecen inoportunas, a las que respondemos con un “más tarde” que casi nunca llega. Y entonces, sin darnos cuenta, dejamos escapar una oportunidad de oro. ...

5 de septiembre de 2025 · 2 min · Andres Marrugo
Una bola de certeza

Una bola de certeza

Venir una tarde de domingo, como hoy – lluviosa y húmeda – a Crepes, es una escena que bien conocemos: predecible, agradable y, sobre todo, familiar. Entre la multitud de sabores, los nuevos lanzamientos, los clásicos de vainilla, chocolate y fresa… pero no, hay muchos más: brownie, crocante, pistacho, frutos rojos. Y aun así, ese carrusel de tentaciones abre la pregunta de si arriesgarnos, de si probar algo distinto. Pero en la cercanía de lo conocido, de lo seguro, en la memoria del sabor que evoca recuerdos, está el mismo sabor de siempre: choco Rochelle. ...

5 de agosto de 2025 · 2 min · Andres Marrugo
El silencio que respira

El silencio que respira

Una mañana de julio entrando al campus, cuando el cielo apenas comienza a desteñirse y los pasillos, aún vacíos, parecen contener el aliento. Es esa franja de tiempo entre el cierre de los cursos de verano y el regreso de los estudiantes – ese intervalo breve en el que la universidad se escucha a sí misma. El aire, húmedo y tibio, se cuela entre los edificios con la calma de quien no tiene prisa. Los periquitos chichirrean de árbol en árbol como si anunciaran en clave la buena nueva del día. Sus cantos entreverados forman una sinfonía leve, que no busca atención, pero que se deja notar si uno se detiene. ...

24 de julio de 2025 · 3 min · Andres Marrugo
El aroma de lo hecho en casa

El aroma de lo hecho en casa

El aroma que se escapa del perejil macerado en el mortero —que si hablara, diría que está tumbado al sol en una pradera húmeda, entre pasto recién cortado y tierra mojada — es una de esas sensaciones que querías recordar. La cadencia del cuchillo golpeando la tabla, rebanando finos trozos de ajo, nos envuelve en un aire que huele a Italia, a un rincón mediterráneo donde el tiempo se derrite entre aceite y albahaca. Nos recuerda a tantas noches en casa, haciendo pizza o pasta. Pero no, hoy no. Hoy me pediste ir al cono sur. ...

6 de julio de 2025 · 3 min · Andres Marrugo
Instrucciones para servir la vida

Instrucciones para servir la vida

Era un domingo de junio, de esos que se confunden y se funden en la memoria, un día del padre sin estridencias pero con su propio fulgor doméstico, allá en la casa de la abuela. Te sentías intrigado por el vino que llevamos: un Primitivo Borgo San Leo de Salento. En el último año te atraen estas cosas —querer mirarte en el espejo de los adultos es parte del viaje – y a mí me alegra acompañarte cuando la duda se asoma. ...

29 de junio de 2025 · 3 min · Andres Marrugo
Cuando la infancia tenía apellido compartido

Cuando la infancia tenía apellido compartido

Photo by Jordan Whitt on Unsplash Hay cosas en la vida que parecen cada vez más raras, casi de otro tiempo. En estos días de hijos únicos o hijos perrunos, de familias dispersas y agendas saturadas, pocos se dan el lujo de experimentarlas. Vacaciones con primos, por ejemplo. Son las diez y cincuenta y cinco de la noche. Es domingo, pero mañana es lunes festivo y estamos en las vacaciones de mitad de año. Qué alegría; no hay que levantarse temprano. En la puerta de llegadas, dos niños se arremolinan cerca del celular de su hermano mayor. Hace diez minutos, la tía escribió al grupo familiar que ya habían aterrizado. Pero aún no han salido. ...

25 de junio de 2025 · 4 min · Andres Marrugo
Sin cita previa

Sin cita previa

Photo by Petr Magera on Unsplash En estos tiempos de reuniones remotas, virtuales y telepáticas, el encuentro fugaz y no estructurado del pasillo se vuelve un sorbo de agua fresca bajo el sol del mediodía: breve, inesperado, pero capaz de saciar la sed —sobre todo la del espíritu. Vas caminando, cruzas una mirada, y ya sabes que lo mínimo será un saludo. Pero a veces, el saludo se estira, se enrosca, se convierte en recordatorio, y ese en pequeña discusión. Se avanza la causa, sí, pero más que nada se desnuda el carácter de quien, en otros espacios, vestiría formalidad como escudo. ...

21 de junio de 2025 · 2 min · Andres Marrugo
Una tarde de junio

Una tarde de junio

Eran las cuatro y cincuenta y uno de la tarde. Una de esas tardes en las que, en otro momento, nos habríamos quedado en casa. El cielo estaba nublado y el aire tenía ese olor espeso de cuando parece que va a llover, pero apenas caen tres gotas dispersas. Sin embargo, me convenciste y salimos. Aquí estamos, en la librería que ya no es del todo una librería. Los libros ocupan apenas un rincón; lo demás es una miscelánea de artículos. Es una mezcla agridulce: por un lado, eso es lo que la mantiene abierta; por otro, es imposible no sentir que los libros han perdido terreno, que el espacio que deberían tener en nuestras vidas se va encogiendo. ...

16 de junio de 2025 · 3 min · Andres Marrugo
El último trozo

El último trozo

Más implacable que la contabilidad fiscal es la que llevan mis hijos cada vez que hay pizza: una contabilidad minuciosa, casi ritual, de cuántos pedazos ha comido cada quien. Para que nadie, nadie, coma más que el otro. Es una angustia que avanza bocado a bocado, con el rabillo del ojo en el centro de la mesa, contando lo suyo y lo ajeno. Son tres hermanos, de edades distintas pero igual de voraces si hay queso derretido de por medio. Es una coreografía de miradas rápidas, gestos comedidos y manos que van y vienen con urgencia. Un disfrute tenso, casi contenido. ...

28 de mayo de 2025 · 2 min · Andres Marrugo