andres marrugo

Sobre el discurso académico


Calvin and Hobbes by Bill Watterson.

La semana pasada tuvimos la jornada científica de la maestría y el doctorado en la universidad. Este es un espacio para que los estudiantes más avanzados puedan presentar resultados y avances de sus respectivos trabajos de grado. Presentar oralmente ante un público resultados de investigación es fundamentalmente un ejercicio de preparación para el discurso académico. No significa que todos vayan a ser académicos, pero que deben formarse como si lo fueran a ser.

Pero, ¿qué es esto del discurso académico? Resulta que el discurso académico es una manera de referirnos a las distintas formas de pensar y usar el lenguaje en la manera en que existe en la academia. De tal manera, que cuando presentamos unos resultados ante una audiencia o cuando escribimos y publicamos un artículo en una revista científica estamos inmersos en el discurso académico. Y para poder hacerlo de manera exitosa, para poder ser aceptados por la comunidad académica debemos seguir unas reglas.

Razonamiento Bayesiano o la incertidumbre en una trinchera

El otro día estaba en clase comentándole a mis estudiantes sobre la importancia de darle inteligencia a las máquinas. Evidentemente, no es el tipo de inteligencia que tenemos nosotros, sino más bien la capacidad para responder ante situaciones cambiantes y por supuesto, hacerlo de una manera eficiente y oportuna. Hoy en día, se les da inteligencia a las máquinas usando técnicas de inteligencia artificial, que han sido derivadas a partir de métodos estadísticos que nos permiten lidiar con la incertidumbre.

Escribiendo con un propósito

En el mismo espíritu del blog de Matt Might, he decidido comenzar a escribir pensando en mis alumnos. Mis discípulos, si se puede decir así. Porque más que un profesor uno es un mentor. Uno les enseña el camino y los acompaña, a veces los empuja y otras avanza y espera a que lo alcancen.

Dejarles mis reflexiones sobre la vida académica y profesional. Consejos sobre cómo salir adelante y aprovechar las oportunidades. Y bueno, consejos prácticos que nunca sobran.

Cómo hacer que las cosas sucedan


photo by George Hodan cc.

Those who plan ahead, and who are ready to profit by opportunity, are far more likely to be able to do the science that they would most enjoy, and to have more control over how it is done, than those who do not. Those who let things happen to them will wind up becoming servants of those who make things happen.

Federico Rossi and Tudor Johnston, Survival Skills for Scientists

Si sólo pudiera dar un consejo a mis estudiantes, especialmente quienes pretendan seguir una carrera en la academia, éste sería ese consejo. Me parece que es un consejo para la vida, pero que en la academia está más presente que en cualquier otro campo profesional.

Resulta que la academia trata, principalmente, de tener una libertad bastante amplia para decidir cómo invertir el tiempo para contribuir a la sociedad a través de la generación de conocimiento y la formación de recurso humano. Evidentemente la docencia es un aspecto importante, pero no el único. Es más, como profesores rara vez se nos evalúa exclusivamente por la docencia, sino más bien por la actividad académica que desarrollamos, en particular lo relacionado con la investigación.

A la luz de esta revelación, me gustaría dejar claro que investigar no significa estar metido en un laboratorio (con una bata blanca), medio despeinado, y trabajando solo hasta entrada la noche. No, investigar usualmente tiene que ver con trabajar en equipo, discutir con colegas y estudiantes sobre distintos problemas y aproximaciones, de escribir (muchos) proyectos y preocuparse por la financiación para que los estudiantes puedan hacer los experimentos y sacar sus carreras adelante. Investigar es hacerse preguntas mientras se está aprendiendo algo nuevo, de anotar esas preguntas y transformarlas en borradores de proyectos, artículos, etc. Investigar es aprender normativas y construir presupuestos para responder preguntas. Es asistir a conferencias, no por las charlas, sino para hacer contactos. De mantener esos contactos y establecer alianzas y colaboraciones. Se trata de mucho, especialmente de relaciones humanas, sólo que casi nadie lo sabe.

Toda esta actividad no se hace, por un lado si no se disfruta de ella, pero por el otro si no se planifica. Como académico he aprendido que a pesar de tener algo andando en el momento, se debe pensar en lo que sigue después. En que pasará para dentro de un año. En prepararme para ello porque sólo así soy yo quien hago que las cosas ocurran y quien se termina beneficiando de las oportunidades. De estudiante se suele planificar poco y más bien se reacciona a las fechas límites. Límite para un congreso, límite para graduarse, finalización de una beca, etc. Pero la realidad es que en la academia los verdaderos límites, son los que uno mismo se impone para avanzar hacia una meta que no es tan concreta.

No es mala idea acostumbrarse a esto de planificar y prepararse. Cómo me veo en un par de años. Quiero salir del país, necesito aprender otro idioma, necesito convalidar un título. Quiero ganarme una beca, he revisado las versiones pasadas, cómo era el cv de los anteriores ganadores, etc. En fin, son muchas las maneras de prepararse para la academia desde estudiante. Cómo decía Pasteur “la suerte sólo favorece a la mente preparada”.

La última hoja


Inflection points.

To have a child is to embrace a future that you can’t control.

Tom French, in 23 Weeks 6 Days

A veces necesitamos de un cambio. De un momento aplastante. Cómo si todo lo que hubiésemos vivido hasta ese momento no importara. Así comienza nuestra verdadera vida, así llegamos a ser padres.

Estamos a la espera de nuestro tercer hijo, Elena. La niña. Y de esta manera llegamos a nuestro tercer punto de inflexión. Siento que son estos momentos los que me impulsan a hacer algo más grande que mi mismo. A dejar una huella, en cierta manera.

No puedo sino pensar en lo parecido que me resulta esta situación a la del viejo Berhman en la historia “The Last Leaf” de O. Henry. Ve y léela, no toma mucho tiempo. Yo estaré aquí esperando.


Continúo. La historia me conmueve porque representa un último esfuerzo de un hombre, aparentemente acabado, por hacer algo que importe. Algo que le cambie la vida a alguien. Y en ese esfuerzo, desgraciadamente termina acabando con su vida. Pero es un tributo tan bello y tan efímero que no puedo sino compararlo con el amor de un padre.

Tal vez esté un poco sentimental, pero lo cierto es que debemos asumir los roles que se nos presentan. Sólo aceptando la realidad de un nuevo mundo y viviendo a plenitud, cruzamos satisfechos el mar de la vida.

Nuestra contribución


Unravelling Boléro por Anne Adams.

Como profesor usualmente nos preguntan sobre nuestra producción intelectual, sobre los proyectos y recursos que conseguimos, pero rara vez nos preguntan sobre cuantos jóvenes hemos logrado sacar adelante. A veces la pregunta viene más concreta, cuantas tesis has dirigido. Pero detrás de cada tesis, hay una historia inmensa.

No siempre es la tesis. A veces es una clase, una asesoría o incluso una tesis fallida. En ocasiones no se cumplen los objetivos, pero el camino recorrido es un verdadero aprendizaje. Cuando miro atrás y pienso en mi época de estudiante, siempre estuve ansioso por buscar modelos a seguir, personas con criterio y experiencia que me enseñaran el camino. Lo que aprendí fue mucho, pero sobre todo que de tanto buscar encontré la manera de hacer mi propio camino.

En estos días conocimos que nos aprobaron un proyecto en colaboración con la Universidad Politécnica de Cataluña y un par de clínicas entre España y Colombia. En el proyecto buscamos responder a una sencilla pregunta. Después de varios años desarrollando algoritmos para el procesamiento de imágenes médicas, queremos saber exactamente qué tan útil es esto en la práctica. De hecho el término medicina traslacional está de moda y quiere decir cómo se pueden llevar resultados de investigaciones (básicas) a la práctica médica buscando un impacto positivo en la salud humana.

Si bien nuestras investigaciones no son precisamente básicas, están más bien en el ámbito aplicado, conseguir traducir una técnica de deconvolución para la restauración de una imagen en una mejora en el diagnóstico no es exactamente como soplar y hacer botellas. Pero queremos intentarlo.

Una de las características importantes en este proyecto es la vinculación de varios de nuestros estudiantes a esta línea de investigación biomédica. De hecho, uno de ellos realizará una estancia en España. Me enorgullece saber que hasta hace relativamente poco ese estudiante andaba por la universidad sin un rumbo claro. Hoy está becado en el programa de maestría en ingeniería, está participando de dos proyectos de investigación y continua su crecimiento profesional bajo nuestra tutela.

Como él hay varios en nuestro laboratorio, jóvenes a quienes comenzamos a orientar y a apoyar para crezcan profesionalmente en la investigación. Tal vez no se trata de resolver grandes problemas, sino más bien de demostrar que a pesar de nuestros grandes problemas podemos contribuir a la conversación.

Mi lengua, mi historia


photo by Irene Chaparro.

Para quien sigue este blog, en sus dos versiones en Inglés y Español, habrá notado que últimamente publico más entradas en Español, y esto tiene una sencilla razón. Cómo aquí intento compartir un trozo de mi vida y de mi profesión, y además tengo la idea que así como yo solía buscar inspiración en otros, quizás hoy yo pueda serlo para jóvenes de mi país y de mi región. Por tal motivo, sería mejor que compartiese mi historia en mi lengua nativa.

Es evidente que escribir en inglés es casi obligatorio para alcanzar una audiencia mundial, y eso hago también. Especialmente, la publicación de los resultados de mis investigaciones. Sin embargo, la historia de mi vida, del quehacer con mis estudiantes, de la lucha académica, de lo que me mueve, debo hacerlo primero en la lengua en la que mis lectores puedan sentir lo que yo siento.

Cuando mi primer hijo nació, quise comenzar a hablarle en inglés. Alrededor del año me entendía algunas cosas y yo me esforzaba infructuosamente por conseguirlo en un plano emocional. Aún siendo capaz de hablar de muchos temas en inglés, lo que siente me nace en mi lengua materna. Decir te quiero, te amo, y todos los sentimientos que se despiertan cuando uno es padre, es algo que no pude hacer sino en mi lengua. Y es esta la principal razón que me lleva a compartir esta, mi historia, en Español.

Director o mentor

Apprenticeship
pintura por Louis-Emile Adan, 1914.

A los niños se les debe enseñar cómo pensar, no qué pensar

– Margaret Mead

Director es quien dirige a personas de quienes se presume saben lo que hacen, pero el director es quien tiene el plan de para dónde va el proyecto (the big picture). Cuando se es director de un trabajo de grado, de pregrado o posgrado, esta definición genérica no necesariamente aplica. En particular porque se está dirigiendo a personas en proceso de formación, así que no se trata sólo de dirigir hay algo más en cuestión.

A mí, me parece que debemos ser más mentores y menos directores. Hay ciertas cosas que tras años en la academia parecen evidentes, pero para quien comienza, no necesariamente. En general he notado desde mi experiencia que escribir es una de las cosas que más le cuesta a los estudiantes. No es que sea fácil para alguien experimentado, pero haber pasado por ese proceso en múltiples ocasiones le deja a uno cierto bagaje. Sin embargo, una de las cosas que considero fundamentales es sentarse a escribir con el estudiante. Ahí al lado. Que vea cómo se bloquea uno y como encuentra la salida. Que vea que describir un experimento no es fácil, pero tampoco imposible.

No se trata de pedirle (actuando de director) “vaya y escriba las conclusiones”. Acaso uno se pregunta, cuantas conclusiones habrá escrito el estudiante por su cuenta. Cuantas conclusiones (especialmente buenas) habrá leído. La respuesta en general puede desilusionar a cualquiera, y se pensaría dos veces antes de mandarlo.

Esto no quiere decir que hay que quitarle responsabilidades al estudiante, ni que hay que hacerle el trabajo. Pero pienso que es importante en la formación de él que se desmitifiquen algunas cosas. Una de las más importantes, es que los artículos no se hacen mágicamente. Ni nadie se sienta y después de un día de trabajo tiene un artículo completo. Es algo sobre lo que se itera, se comienza con ideas sueltas, tal vez se tienen los resultados, pero no se ha escrito la discusión. Eso no se hace con inspiración divina, se hace con mucho trabajo y dedicación. En especial, prácticamente nadie escribe sin necesitar edición posterior.

El trabajo de laboratorio también requiere de seguir un ejemplo y de supervisión. Evidentemente, el trabajo de un mentor es el de formar a través del ejemplo. El aprendiz pasa muchas horas con su mentor, en el afán de aprender el oficio. De eso se trata.

Hay lugares en donde el director designa a alguien como mentor, tal vez un postdoc, o un codirector. Esto es normal, y en este caso el director es en efecto un director. Sin embargo, no siempre contamos con los recursos humanos para construir tal organización. Aún así, siento que ser mentor trae muchas más satisfacciones, a pesar de requerir mayor dedicación. Pero, ¿qué cosa en la vida, que valga la pena, no cuesta tiempo y dedicación?

La distancia más corta


Una línea recta puede ser la distancia más corta entre dos puntos, pero de ninguna forma es la más interesante.

–Doctor Who, en “The Time Monster” de Robert Sloman, BBC, 1972.

En ocasiones lo evidente, lo coherente y lo lógico, no resultan necesariamente en momentos significativos en nuestras vidas. Imagina lo aburrido que debe ser, cuando todo sale perfecto. Casi siempre, los mejores recuerdos los tenemos por esos pequeños errores que derivan en nuevas realidades colapsándose ante nuestros ojos.

Hoy, estuvimos en una cita médica en el centro de Cartagena. Habíamos aparcado el carro unas tres o cuatro cuadras de dónde estábamos. Así que al salir, lo lógico era caminar directamente hacia el parqueadero, pagar y regresar a casa. Esto es algo que hemos hecho unas cuantas veces, y al salir sin pensarlo mucho estábamos caminado hacia el parqueadero, como siempre hacemos. Sin embargo, hoy era diferente, habíamos traído a los niños.

Al llegar a uno de los accesos a la muralla, Nicolás enseguida insistió en que debíamos caminar por la muralla. Que la calle era aburrida – y en efecto lo es. Qué mejor que caminar de regreso mientras miras el mar y tienes bajo tus pies una fortificación de alrededor de cuatrocientos años.

En realidad creo que no se trata de aventurar e ir a dónde el viento lo lleve a uno. Se trata más bien, de tomar consciencia de nuestras vidas, de no dejarnos llevar siempre por la rutina. Que hasta una simple ida al médico, puede convertirse en un motivo para escribir y reflexionar.

Haciéndole espacio a la ficción


El arte es para nosotros como un alimento para sobrellevar la rutina y lo banal. En lo práctico no se encuentra inspiración, en cambio lo bello y sencillo, lo armonioso, nos traslada a otros lugares y nos hace creer en algo mejor que nosotros mismos. De eso se trata la vida – por lo menos la vida digna.

Es así como comienza mi historia, no una particularmente interesante, sino una que lucha por empaparse de otras, especialmente las imaginarias y fantasiosas.

No es fácil hacerle espacio a la ficción en nuestros tiempos. Entre el trabajo, la rutina, y los que tenemos hijos pequeños, vaya si recordamos la última vez que fuimos a cine. Y para la vergüenza de muchos, cuando y cuál fue el último libro que leímos.

Muchos dirán que la ficción abunda en sus vidas porque se ven Juego de Tronos o porque de vez en cuando le arrancan horas al sueño y se ven alguna serie en netflix. Pero la verdad, es que no le hacemos ni el espacio, ni el tiempo que se merece. Porque sin la ficción, la vida es plana. Y en los mundos planos no existen las montañas rusas.

Ante este reto, mi esposa y yo decidimos que teníamos que hacer algo. Que no podía ser que la vida misma se nos consumiera sin darnos cuenta. Que queríamos aprovechar los tiempos muertos. Así hicimos.

Hoy “leemos” (escuchamos) audio libros en el trayecto de casa al trabajo y vuelta. Y esto ha sido una maravilla. Es como un secreto que compartimos y sólo los dos, como un par de confidentes nos subimos al carro, cruzamos las miradas, un pequeño guiño, le extiendo el celular y ya sabemos por dónde va la cuestión. Comienza una aventura al medioevo, o a Montevideo de los años 40, o quién sabe dónde. Eso es lo bello, eso es estar vivo.